jueves, 12 de marzo de 2015


SOLISOMBRAS


Desde mi ventana en la umbría
no puedo saber qué sucede
más allá de las cumbres del tejado,
del anguloso horizonte de líquenes
prisioneros del barro.

No puedo comprender qué es allá
desde este hemisferio en sombra.

Mis labios van a hablar de lo perdido:
la tórtola que huyó hace un instante
al descubrir odio en los ojos,
el cimbrearse de la lagartija,
ese zumbido de los moscardones
que olfatean mi sangre,
o la nube que se negó a llover
sobre las piedras estragadas.

Romperé mis pupilas
contra la luz, ahora que es de día
y ofrece tantos dones la mirada.

(Y ofrece tanta ausencia)


martes, 11 de febrero de 2014






Poética


La noche por delante,
por detrás los sentidos;
café sobre la mesa
de gris esmerilado;
la vibración del aire
de las respiraciones,
mi respirar callado,
los ojos absorbentes.

(Y el giro que vomita
mil rostros en la sombra)




El poema obtuvo el 2º Premio en el V Certamen de Poesía Dulce Chacón

jueves, 20 de diciembre de 2012

 



 DURACIÓN



Sigues atento
la cadencia de tu respiración,
aspiras con parsimonia su fluido,
porque sabes que el aire no es eterno,
y tú eres un guardián avaro.
Ni permites que nadie lo malgaste,
ni lo malgastas tú
en respiraciones vanas.
Por eso permaneces inmóvil,
sin que te altere
       ninguna circunstancia,
atento a la cadencia
      de tu respiración.











Del libro En la deriva del tiempo. I Premio del Certamen Ciudad de Trujillo 2001






DECIR


Las palabras que siembro
no siempre dan buen fruto,
las que digo se pierden
en los yermos del aire,
se escuchan de otro modo
en oídos ajenos.
Permanecer callado
es dulce tentación,
un manjar que mi lengua
degusta en sus papilas.
Pero mi boca se abre
con ansia incontinente,
de nuevo su decir
es agua que no cesa;
de nuevo es su brillar
quien seduce a los labios,
que al error no dan tregua.







Del libro Flores de invierno. Editorial “Poesía eres tú”. 2012

martes, 3 de julio de 2012


            HEMISFERIOS


Conviene dormir con un ojo abierto
y el otro cerrado, así,
lo que se marcha por el uno
llegará por el otro,
y mientras el derecho se ausenta
permanece el izquierdo vigilante,
único modo de ocupar las dos mitades,
de poseer la sombra y el sol
en ambos hemisferios.
Que mientras el uno se oculta en la noche
no se olvide su gemelo de la luz,
y registre lo que en el mundo acontece,
pues todo corresponde al mismo dueño,
y de él percibirán la recompensa.
El que así duerme nunca está dormido,
ni tampoco despierto.
El ojo dormido sueña con el otro,
a punto de caer derrotado,
y éste conjetura mientras tanto
que el dormido no despertará,
que quizá en su sueño le traicione
y pierdan los dos lo que no tienen:
la sombra que amenaza al vigilante,
la luz que siembra desazón
en el dormido que se sueña ciego.




Seleccionado y leído en la celebración del III Día Internacional de la Poesía en Segovia, 2012
http://www.youtube.com/watch?v=3BgpLppb3wo

miércoles, 1 de febrero de 2012

EN LA ESPERA


La tarde. En su vapor suspendida.
Cristal eléctrico sin voz,
agitada transparencia sin pájaros.

(Su lluvia tarde de mi tarde)
(Su luz exhalación no consumada)

Voy a llenarme de tu fuego extinto.
-voy a electrizarme-
A disolver mis ojos en tu cielo
antes de que la noche me sorprenda
flotando en tu agonía.






El poema obtuvo el 2º Premio en el V Certamen de Poesía Dulce Chacón

lunes, 30 de enero de 2012

RITUAL


Ya has superado
la fuerza centrífuga del giro,
su amenaza de expulsión,
el insultante resplandor
de los espejos.
Tu cuerpo ha encontrado reposo
junto a la luz fría de las lámparas.
Estás de nuevo contigo,
nada ni nadie te perturba.
Las conversaciones de los otros
te conforman isla; en ella
te instalas cual Robinson solitario.
Desde su altura dominas
el insípido universo cotidiano,
las grandes y pequeñas mezquindades,
también esa mirada limpia
que es virtud y alegría de los ojos.
Sobre la mesa dispones
los útiles necesarios:
el delgado papel, la tinta negra,
la menguada sabiduría de los años.

Nada te falta, así lo crees; mas desconoces
el camino que lleva hacia ti mismo.





Del libro En la deriva del tiempo. I Premio del Certamen Ciudad de Trujillo 2001